Una afición. Una actividad que nos gusta. Y lo vamos dejando a un lado: faltas un día, faltas dos, el tiempo se dilata, te mudas, tus amigas ya no van… y poco a poco, sin darte cuenta, has dejado de hacer algo que te gustaba y te llenaba, algo que era importante para ti. Pero a veces no eres consciente de ello, y se va de forma silenciosa.
De repente un día, algo o alguien despierta algo en ti y quieres rescatarlo, porque te has dado cuenta de que es importante, y de que lo echas de menos.
Y entonces te pones en marcha, lo compartes, y propones volver.
Poco a poco y avanzando en la exploración de las potencialidades e inquietudes de las personas a quienes acompañamos, escuchamos y detectamos situaciones que son comunes en un grupito de personas, y es cuando saltamos las barreras y nos organizamos para… ¡volver al agua!
Con el apoyo incondicional de Adinkide y sus voluntarias, hemos vuelto a la piscina. Y la intención es acudir quincenalmente.
Volver al agua está significando:
- reconectar con experiencias y aficiones importantes
- fortalecer vínculos y apoyarse mutuamente
- participar activamente en la comunidad
- cuidar la salud de forma integral
"Me alegro tanto de haber venido", "casi se me olvida cómo era esto", comparten las participantes
¡Y esto no ha hecho más que empezar!

